Los primeros EIR de Médico-Quirúrgica en Operaciones ya son especialistas

El Digital «Diario Enfermero» recoge entre sus informaciones que, en 2018 tres enfermeros militares iniciaban su residencia en la especialidad de Enfermería Médico-Quirúrgica en Operaciones.

Hoy, tras una formación eminentemente práctica y con rotaciones por todos los servicios relacionados: urgencias, quirófano, UCI, quemados o trauma, entre muchos otros, tanto en el ámbito civil como militar, ya son especialistas, los primeros formados por la vía EIR en una especialidad que sólo se ha desarrollado en el ámbito militar.

Como explica el director de la Escuela Militar de Sanidad, el coronel médico Enrique Bartolomé Cela, “la formación como especialistas en Enfermería Médico-Quirúrgica de los tres oficiales que egresan este año es la consecución de un objetivo ya planteado por el Ministerio de Defensa para solventar una necesidad en operaciones o en el apoyo sanitario cuando se despliega en misiones internacionales”.

“La razón de ser del apoyo sanitario en esas unidades desplegadas es estabilizar la baja o ponerla en situación de evacuación a los escalones sanitarios posteriores, el role 3 o el role 4, y tienen que tener unas capacitaciones muy específicas para la asistencia al paciente politraumatizado, a un quemado o a una situación que pueda comprometer efectivamente la vida del herido, lesionado o del paciente en este caso”, subraya Bartolomé. De ahí que desde el Ministerio de Defensa se haya apostado por esta especialidad, pues “quienes no la han cursado no tienen esas competencias específicas de su trabajo en zona de operaciones”.

Tras superar una carga lectiva de 180 créditos, con rotaciones de entre 15 días y dos meses, dependiendo de la unidad, para la capitán enfermera Ana Mayoral, “estos tres años han supuesto seguridad sobre todo a la hora de desempeñar nuestras funciones tanto en territorio nacional como en operaciones y soltura a la hora del manejo del paciente en diferentes ámbitos”.

Para la teniente enfermera Elena Rodríguez “ha sido una oportunidad única, esto era una formación complementaria nueva, novedosa, abríamos brecha y veía la oportunidad de lanzarme al mundo de la especialidad de la enfermería militar que, además, pone en boga todos los valores y las competencias que nosotros desarrollamos en esta institución. Ser los primeros supone pegarnos a veces con esa formación que todavía no está asentada, pero a la vez descubrir un mundo de posibilidades y mejoras para el resto de nuestros compañeros”, destaca.

Y es que para estos ya especialistas la formación “ha supuesto aprender muchas cosas que pensaba que sabía, pero que hasta que no te metes en faena no te das cuenta de ello y sobre todo relacionar todos los aspectos intrahospitalarios que lleva a cabo un paciente en su recorrido para tratar su problema de salud”, cuenta el también teniente enfermero Javier Almagro.

Para todos ellos lo más valorado ha sido el rotar por servicios muy distintos y conocer en profundidad “todas sus dependencias y organismos, como banco de sangre, sitios como hemodinámica o zonas de gestión, tanto de personal como logística, que se necesitan para tener una visión global de lo que es una unidad hospitalaria y que nos va a servir luego en zona de operaciones para hacer una mejor gestión y tener una mejor atención al paciente, con más seguridad también para nosotros”, destaca Almagro.

Los tres coinciden en que realizar la especialidad “es casi obligado para una persona que está destinada a ir a un role2 o superior en una zona de operaciones”. Su destino ahora será UCI o quirófano, aunque también tienen claro que son los primeros candidatos para ir destinados de misión: “para eso estamos aquí”, recalcan.

Durante la pandemia

Al igual que muchos otros residentes en el ámbito civil, su formación durante el curso pasado se vio afectada por la pandemia. Ana Mayoral y Elena Rodríguez fueron trasladadas a UCI-COVID a atender pacientes, mientras que Javier Almagro en un momento permaneció en Urgencias, que era donde estaba realizando la rotación, para posteriormente también incorporarse a la UCI.

Por fortuna, como su formación incluía la rotación por esos servicios, tanto el capitán Tomás Herrera, como el capitán Luis de La Torre, tutor y coordinador del EIR respectivamente, lograron que se les convalidará el tiempo de asistencia durante el COVID, lo que evitó que tuvieran que modificar el calendario de rotaciones. Ello les ha permitido finalizar su formación en mayo, como estaba previsto.

Ámbito civil

La enfermería militar en este caso va por delante de la civil en el desarrollo de la especialidad. “Una vez ya en desarrollo la formación EIR de médico-quirúrgica en el ámbito militar esperamos que sirva para conseguir que se apruebe definitivamente el programa formativo de esta especialidad en el ámbito civil, se creen y acrediten las correspondientes unidades docentes. En definitiva, para que se desarrolle plenamente esta especialidad y se reconozca en toda la Sanidad. Se acabaría así con más de 16 años de retraso que la enfermería médico-quirúrgica acumula con respecto al resto de especialidades creadas en 2005”, ha señalado Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

Actualmente, además de estos tres enfermeros, hay otros cinco residentes -3 R2 y 2 R1- cursando la especialidad y la intención de Defensa es que todos los años se convoquen plazas para ella.

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